CRÍTICA A LA CRÍTICA
Por: NÉSTOR EDUARDO CAMACHO CASTROnecamach@hotmail.com
Los requisitos son básicos, suficientes incluso instintivos, lo único que basta y quizá sobra para si quiera intentar ser aceptado y pretender tener una mínima de intelectualidad en la mayoría de colectivos humanos de cualquier índole, llamados popularmente, “parches” o “roscas” en éste ámbito nacional son elementales: Odiar el ‘reggaetón’, intolerar los ‘realities’, detestar ‘Padres e Hijos’, a Jota Mario Valencia, despotricar del periódico ‘El Espacio’, quejarse del presidente de turno y desayunar, almorzar y cenar el mismo menú: crítica a la crítica.

Si pasé alguno por alto, excúsenme y si usted dio positivo en el anterior diagnóstico, como mi persona, estamos propensos a ser admitidos en la mayoría de grupos y somos automáticamente bienvenidos a ésta idiosincrasia de contracultura. -¡Que confortable es ser aceptado y hacer parte de algo!-. Aunque aquí alego, profunda y personalmente no me siento tan incluido en ésa gran nomina de inconformes por ser justamente inconforme, somos conscientes que nos inyectan de esa basura empacada, sellada con marcas registradas por todos lados y hay que sacudirse, pero arremeter por turnos a tendencias pasajeras para tramar ante cualquier audiencia, no tiene un gran fundamento.
Desde otra óptica, en medio de la destrucción, construimos ésta arraigada identidad, es bueno el ejercicio encaminado a una mejora y en procura de que sea latente un inconformismo que lleve a cambios factibles pero criticar por querer hacerlo, notarnos y escudarnos mientras insistimos que es constructiva cualquier crítica salida de cualquier mente es a leguas tramoyista. Criticar es el deporte nacional, también el chisme, tal como lo hace la señorita tolerancia con el señor respeto, se cogen de la mano, pero no se acuestan en la misma cama. Es tan natural criticar, el mundo entero lo hace y que delicia que se nos llenen las fauces de agua al hacerlo y al ser más ponzoñosos y acertados en los errores de otros señalando los defectos y flaquezas, es mejor.
En ésta nación se critica de una manera particular e hipócrita y se arremete en contra de todo, la mayoría trivialidades, aún así sabiendo que nada es eterno, para sentirnos vinculados a algún círculo social, criticamos por moda y contra la moda, por ejemplo se supone correctamente que el ‘reggaetón’ y los ‘realities’ en cuestión de meses mermaran sus apariciones, por ahora es un atractivo bailar (restregar) de esa forma, detestamos ‘padres e hijos’ pero es el fondo cotidiano para digerir el almuerzo, ojeamos brevemente las portadas amarillistas de ‘El Espacio’ en las casetas y tiendas, que Jota Mario y el presidente tienen “huevo” pero ¿porqué son populares para bien o para mal? esa es la clase de critica doble que formulamos.
Bien podemos seguir tachando y devastando por ése lado que muy óptimo nos va, mientras llega el tiempo de pagar $2.000 del pasaje TrasMilenio, el IVA cubra cada rama de cilantro, se pague un 5x1.000 por transacción bancaria, que el galón de gasolina cueste $20.000 y nuestros argumentos para responder sean los mismos, jugando a ‘La Nacional’ con piedras o con la simple y fría critica banal.
Montaje del gráfico: Néstor Eduardo Camacho Castro
Cristhian David Torres Rodríguez.

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